Violencia sin complejos, humor mordaz, decisiones morales turbias: algunos juegos hicieron de la provocación su sello. Este Top 50 reúne los títulos retro que incomodaron, a veces censurados, a menudo de culto. RomWize los analiza sin tabúes, cada uno con su nota reevaluada, sus versiones, su rareza y su cotización de coleccionista.
"El inmenso campo de juego invita a hacer de todo, y enseguida optas por robar coches, cumplir encargos para criminales y convertir el tráfico en un caos. El guion lo viste todo de ascenso en el hampa, pero la libertad ofrecida funciona sobre todo como un permiso oficial para encadenar delitos, algo que te concedes con un deleite del todo pixelado."
"El inmenso campo de juego invita a hacer de todo, y enseguida optas por robar coches, cumplir encargos para criminales y convertir el tráfico en un caos. El guion lo viste todo de ascenso en el hampa, pero la libertad ofrecida funciona sobre todo como un permiso oficial para encadenar delitos, algo que te concedes con un deleite del todo pixelado."
"Convertirse en el mejor entrenador se apoya en una rutina que nadie cuestiona mientras juega: cruzarte con criaturas salvajes en plena naturaleza, debilitarlas a base de combates y luego encerrarlas en una bola para completar una colección. Vendido como una gran aventura entre amigos, el pasatiempo consiste en reunir un equipo de luchadores capturados, y aun así a nadie deja de encantarle."
"So pretexto de escalar en el hampa, tomas prestados los coches ajenos, despistas a la policía y zanjas cada disputa a tiros, todo en metrópolis abiertas hechas para el caos. El juego no oculta su ironía, pero la emoción de la libertad total te hace aceptar sin pestañear una rutina diaria de delitos encadenados con una sonrisa algo culpable."
"Pionero de un largo linaje, el título instala ya su lógica más inquietante: charlas con los demonios que encuentras, los ganas con halagos o amenazas y luego los fusionas sin remordimientos para forjar otros más fuertes. Salvar el mundo pasa aquí por la gestión desacomplejada de un rebaño de aliados reducidos, en el fondo, a simples materiales de fabricación."
"Convertirse en el mejor entrenador se apoya en una rutina que nadie cuestiona mientras juega: cruzarte con criaturas salvajes en plena naturaleza, debilitarlas a base de combates y luego encerrarlas en una bola para completar una colección. Vendido como una gran aventura entre amigos, el pasatiempo consiste en reunir un equipo de luchadores capturados, y aun así a nadie deja de encantarle."
"Bajo su aspecto adorable, la aventura consiste en fundar una secta, adoctrinar a tiernos animalitos, exigir su devoción y, llegado el caso, sacrificar a unos cuantos para ganar poder. Gestionamos este rebaño de fieles con la buena conciencia de un pastor atento, mientras lo explotamos sin pudor. El contraste entre la encantadora dirección artística y la mecánica de gurú oportunista resulta francamente delicioso."
"Bajo el uniforme de un inspector íntegro en el Los Ángeles de posguerra, perseguimos el crimen con seriedad… mientras arrasamos alegremente con media ciudad en cada persecución y apretamos a los testigos con una dureza a veces expeditiva. El jugador asume esa rectitud aparente sin reparar en los destrozos que siembra. El contraste entre el defensor de la ley y el conductor que arrasa las aceras invita a sonreír."
"Al término de un combate ganado, el juego te invita a rematar al rival con una «fatality», una ejecución coreografiada de una inventiva sangrienta casi virtuosa. Ejecutas la combinación de botones con esmero, orgulloso de lograr un desmembramiento espectacular, sin detenerte demasiado en que sobre todo estás perfeccionando el arte del asesinato teatral."
"El juego nunca glorifica la venganza que retrata: cada represalia alimenta un ciclo de violencia que devora tanto a una madre como a sus enemigos. El duelo, la transmisión del odio a los hijos y el precio de la sangre se exponen sin complacencia, dejando un malestar buscado."